Antes de la existencia del Hotel Monasterio y del Hotel San
Martín, el mejor hotel de la ciudad era el Hotel Lindbergh, creado a inicios
del siglo XX y de propiedad de don Pedro Martínez Madriñan, fue un referente de
la ciudad durante décadas hasta el año 1983, fecha en la cual, queda en
terribles condiciones debido al terremoto del 31 de marzo, por lo cual es
demolido y los terrenos adquiridos por la Alcaldía de Popayán para la
ampliación de sus instalaciones. El Hotel Lindbergh se destacaba por su
exquisita comida, y es por ello que en el año 1938, la Gobernación del Cauca
organiza un banquete en honor al recientemente elegido presidente de Colombia
Eduardo Santos (tío/abuelo de Juan Manuel Santos), por lo cual encargaron al
hotel organizar el menú, pero poco antes de pasar a manteles notaron que el
postre que tenían preparado se había dañado.
Sin el tiempo requerido para volver a hacer el postre
anunciado improvisaron uno el cual tuvo mucho éxito y llamó la atención del
invitado de honor quien preguntó por el nombre; sin tener ninguno se bautizó
con el suyo, y es así como nace en la cocina del Hotel Lindbergh el icónico
postre payanés Eduardo Santos.
[Fotografía de: José M. Arboleda, en 1976]
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